Mi tía Janusa me ha mandado un mensaje con dos partes.
En la primera me da una receta que, más bien, parece una fórmula mágica:
Medio kilo azúcar blanca,
agüita del avellano
y al perol la calabaza.
Tres salves y un Padrenuestro
y la gracia de tus manos.
En la segunda -que no publicaré- da rienda suelta a su susceptibilidad e ironiza sobre don Dadaísta. ¿Por qué razón? Pues porque don Dadaísta ha hecho una broma en un comentario y mi tía Janusa ya no está para bromas.
Sirva esta entrada de homenaje a mi tía -y a sus recetas mágicas- y de advertencia a don Dadaísta.
